Las 3 claves del amor

No es que me crea la “Doctora Amor”, pero teniendo en cuenta mi experiencia y lo que veo a mi alrededor, he resumido en tres las razones por las que las parejas no son felices, y las claves para combatirlas.

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Dalí

La primera causa de discusiones de pareja es poner tus expectativas sobre la otra persona o, por el contrario, dejar que la otra persona ponga sus expectativas sobre ti, y de esa manera, culpabilizarte por no cumplirlas. El esperar palabras o actos concretos te va a llevar a desilusionarte continuamente. Esto te va a hacer sufrir a ti y a ella, ya que va a sentir que no te hace feliz y se va a frustrar por ver que necesitas algo distinto a lo que le sale darte. En el momento que aceptes que tú no eres su dueño, y que no ha venido al mundo para cumplir tus expectativas ni tú las suyas, empezarás a poder amarla de una manera sana. Lo otro te acabará carcomiendo por dentro y dará lugar a celos y enfados, lo que irá quemando la relación poco a poco. ¿Por qué creemos que nuestra pareja nos debe algo, si ya nos está entregando lo más bonito, que es su corazón? ¿Por qué nos creemos con derecho a reclamarle a la persona que más nos ama? Dejémonos de idealizarla y aceptemos quién es, qué le gusta, cómo habla, cómo actúa. Dejemos de esperar cambios, sorpresas, o actuaciones determinadas por su parte, y así dejaremos de sufrir cuando no lo hace.

Es probable que pienses que a ti no te pasa y yo te invito a que reflexiones sinceramente sobre ello. Te pongo un ejemplo sencillo: llega un puente y decide irse de viaje con sus colegas. Tú te cabreas porque esperabas que hiciera algo especial contigo. “Es que no sacas tiempo para mí”, “siempre con tus amigos”, etc… Vamos a ver, si tú le amas lo que quieres es que sea feliz. Y si le hace feliz irse de viaje con sus amigos, ¿quién eres tú para impedírselo? ¿De verdad quieres que se sienta obligado a quedarse contigo? ¿O vas a provocar que se vaya de viaje con la sensación de que te está fallando? Estoy harta de escuchar la típica frase “no, no puedo porque si no mi novio/a se enfada” ¡Es patético! Te aconsejo que no satures a tu pareja, porque entonces acabará huyendo.

Frustrarte porque no deje de fumar, porque lleve un año diciendo que se apuntará al gimnasio, porque no encuentre trabajo o ni lo busque…. Todo eso son responsabilidades suyas. Son sus problemas, no los tuyos. Deja de poner tus expectativas sobre tu pareja, y preocúpate de lo tuyo. O si tienes claro que quieres a tu lado una persona sana, deportista y con trabajo, búscate una, pero no intentes cambiar la que tienes.

***De todas maneras, en cualquier caso, siempre se pueden hablar las cosas, sin provocar enfados tontos. Si quieres algo de él/ella, pídeselo, no le obligues o se lo eches en cara, entonces solo conseguirás rechazo.

La segunda piedra en el camino del amor, es “el miedo a perderle” Con miedo no se va a ningún lado, el miedo nos limita, y saca lo peor de nosotros. El miedo nos baja la autoestima y nos hace desconfiados, y no tiene ningún sentido, ya que si realmente algún día “le pierdes”, va a pasar igualmente, hayas tenido miedo o no. Es como la muerte, de qué sirve vivir con miedo a morirnos, si cuando llegue nuestra hora no nos quedará otra que aceptarlo, mejor haber disfrutado del tiempo que hemos vivido que haber estado limitados por el miedo al fin. Los finales existen, acéptalo, y el hecho de temer que lleguen, hace que lo hagan mucho antes. Te animo a que pierdas el miedo a perderle, y a que vivas el aquí y el ahora intensamente.

La tercera, y muy ligada a las dos anteriores, es la libertad. No le cortes las alas, ni permitas que te corte las tuyas. Si abrís un poquito los ojos y miráis a vuestro alrededor, las parejas que se prohíben cosas entre ellos, o bien las hacen a escondidas (lo cual lleva al engaño), o bien se reprimen y viven frustrados, cosa que tarde o temprano (siempre) explota por algún lado. Insisto en que hay muchas maneras de prohibir, una de ellas es enfadarse o ponerse triste cuando no hace lo que tú quieres que haga. Eso es una manera de manipular a la otra persona, influyendo en sus decisiones e impidiendo que las tome libremente al sentirse cohibido por ti. ¿No creéis que ya hemos tenido bastante con nuestros padres y profesores, que nos prohibían, castigaban y ponían normas? Con las ganas que tiene uno de hacerse mayor y ser libre, como para echarte una pareja que te corte esas alas que tanto te ha costado conseguir…

Es sencillo, en el momento que aceptes que la otra persona es un ser libre, y aprendas a amarle tal y como es sin esperar nada de él, dejarás de sufrir por lo que hace o deja de hacer, y disfrutarás mucho más de lo que te ofrezca. Es más, al sentirse libre a tu lado te ofrecerá mucho más que si se siente atado u obligado a hacerlo. Se trata de volar juntos, de sumar, y no restar. Y si no congeniáis es mejor volar separados, pero no tiene sentido vivir una relación que para sostenerse necesita de cadenas. Porque lo que va a pasar es que un día va a llegar otro con la llave y entonces sí que le vas a perder de verdad. O puede que, simplemente, las cadenas se rompan de tanto tirar de ellas.

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Vladimir Kush

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